lunes, enero 16, 2017

Tsukuba '85. La Ciencia para el hombre de la casa

En pleno auge de la tecnología, el gigante nipón, líder en este sector, deslumbró al mundo con una Exposición donde ofrecía un panorama de la evolución tecnológica y su impacto en la vida cotidiana, haciendo que la ciencia y la tecnología fueran accesibles a las masas.

Pabellón de la empresa Sumitomo


De esta idea nació Tsukuba '85. Esta Exposición Internacional celebrada entre el 17 de marzo y el 16 de septiembre de 1985, acogió en su recinto a más de veinte millones de personas, que pudieron contemplar la potencia tecnológica que era Japón, así como la pequeña ciudad de Tsukuba, creada dos décadas antes como centro científico pero con resultados turísticos muy pobres.

Vista del recinto con el logo de la Exposición
No es de extrañar que, entre los 111 países participantes en la Muestra, se incluyeran 18 empresas de tecnología puntera en la época, entre las que se encontraban gigantes como Sony, Mitsubishi, IBM, TDK, Fujitsu o Toshiba, que querían hacerse un hueco en Tsukuba para mostrar lo avanzado de sus productos.

Panorámica de la Exposición con el Jumbotron al fondo


Al igual que ocurriría en Sevilla '92, Tsukuba también disfrutó del patrocinio de Sony con la increíble pantalla de vídeo Jumbotron. Aunque más atrasada que su futura sucesora de 1992, el Jumbotron de Tsukuba supuso un coste de 2.880 millones de pesetas y estuvo en desarrollo durante más de dos años.

Mucho de lo exhibido tuvo como objetivo desmitificar la tecnología, mostrando sus beneficios prácticos, que incluían los posibles usos en el hogar, por lo que la prensa aquejó una falta de grandes tecnologías en la exposición, que siempre tuvo más preocupación por la tecnología "de estar por casa".

Proceso de derribo de Expo '85
Los pabellones de Nec y Fujitsu demostraron las posibilidades de los sistemas de traducción simultánea de la época. En el pabellón de Matsuchita, un robot dibujaba del natural retratos de los visitantes. En el pabellón gubernamental de Japón, un tomatero gigante cultivado en agua y situado dentro de una jaula producía 10.000 tomates durante la exposición, así como un robot con numerosas articulaciones y la forma de un ser humano, que podía "leer" partituras musicales, desde Bach a los Beatles, y tocarlas en un órgano electrónico


Los visitantes de la Expo 85 podían viajar en un transporte rápido elevado, un tren que flotaba sobre su vía y funcionaba mediante un sistema electromagnético. Toda la feria se encontraba conectada por un sistema de comunicaciones de fibra óptica, un sector donde las empresas japonesas marcaban el ritmo durante la década de 1980.

martes, diciembre 27, 2016

Expo'67. Canadá se muestra al mundo.

Después de un duro pulso, Montreal ganaba la partida a la otra candidata, Moscú, y organizaría la Exposición Universal del año 1967. Eran fechas muy señeras para el país norteamericano, puesto que se cumplían los cien años de su primer acta constitucional (1867).




La gran exposición, en la que jugó un papel muy importante Jean Drapeau, alcalde de la ciudad del río San Lorenzo por aquella época, era un canto a la labor cultural del hombre a lo largo de la Historia. Así, el lema de la muestra fue “El hombre y su mundo”, y evocaba el título dado por Antoine de Saint Exupery a una de sus grandes obras: Tierra de Hombres.

Era, sin duda, una gran oportunidad para que el país norteño se mostrase al mundo de mediados del Siglo XX. Un objetivo cumplido con creces, puesto que los más de 50 millones que visitaron el certamen así lo demuestran.

El lugar idóneo para levantar la magna exposición sería la llamada Isla de Santa Helena, en el mismo río San Lorenzo. Un río ya histórico, usado como hilo conductor en la época colonial, en tiempos de la Nueva Francia. Para la construcción se trajeron toneladas de tierra de las obras del metro y se emplearon en la creación de otra isla adyacente (Notre Dame). Las dos islas formaban las 365 hectáreas de la Expo’67. El área expositiva estaba dividida en cinco grandes  temáticas en torno a la figura humana: creación, colectividad, exploración, producción y el hombre como proveedor.

Del 28 de abril al 27 de octubre, la gran urbe canadiense fue centro del mundo, siendo un gran escaparate, sobre todo, para las grandes muestras arquitectónicas del momento.
Es por ello la intención de encargar pabellones a los principales creadores del panorama arquitectónico. Entre ellos podemos destacar el conocidísimo edificio de la cúpula geodésica de EEUU, obra de Buckminster Fuller, un arquitecto que puso de moda este tipo de estructura cupular, que fue usada en áreas del ejército estadounidense. El llamado Hábitat’67, un pabellón perteneciente al eje temático de la muestra, dio lugar a uno de los proyectos de viviendas más imaginativos del momento. Su creador, el israelí Moshe Safdie, propuso un conjunto de habitación destinado a la aglomeración urbana que se preveía para las décadas venideras. Lo concibió como un conjunto de viviendas unifamiliares que aparecían superpuestas, como las creaciones de algunos juegos de construcción para niños, de los cuales Safdie tomó la idea (Lego).


El pabellón-carpa de la República Federal Alemana fue otro de los destacados. Obra de Frei Otto, estaba realizado utilizando un diseño sencillo enfocado al uso de la membrana textil tensada. Un estilo que Otto había trasladado a su arquitectura después de su pasado como militar en la Segunda Guerra Mundial, construyendo refugios-carpa para sus compañeros de división.

Es de destacar, por otro lado, la no participación en esta muestra de la España franquista. Un régimen que sí había participado en la anterior gran exposición (Bruselas), pero que ahora, a pesar de que vivía un momento de marcado desarrollismo económico, no decidió engrosar la lista de participantes en la muestra de Montreal.

La Post Expo.
Es interesante que hagamos un pequeño recorrido por los años que siguieron a la celebración de la Expo’67 en la Isla de Santa Helena, puesto que quizás haya sido una de las pocas muestras que han intentado, aunque con más pena que gloria, la reutilización de sus activos.

Tras el cierre de la Expo, en octubre de 1967, la alcaldía de la ciudad decidió reutilizar parte del recinto como parque temático. Un lugar de atracciones llamado “El Hombre y su Mundo” conservó parte de los pabellones y atracciones hasta su clausura por falta de público, en el año 1984.
Hoy día podemos encontrar, aún en pie en la Isla de Santa Helena, los pabellones de EEUU (Biosphere), que es un museo dedicado a los ecosistemas canadienses, o el Pabellón de Francia, que es usado como Gran Casino. También en la zona, que es conocida como Parque Jean Drapeau, está ubicado el circuito de Gilles Villeneuve, donde se celebra anualmente el Gran Premio de Canadá de Fórmula 1.

miércoles, diciembre 07, 2016

PABELLÓN DE CHIPRE

Arquitecto: Cristos Theodorou



El Pabellón de Chipre se encontraba situado en el cruce de la Avenida 1 o del Agua, actual calle Tomas Alba Edison, con el Camino de las Acacias, actualmente llamada calle Leonardo da Vinci, frente a los pabellones de Rank Xerox y de las Islas del Pacífico Sur y entre los de Estados Unidos y Pakistán.

Este edificio de dos plantas fue creado prescindiendo del ladrillo, usando solo materiales no convencionales, donde abundaba el metal y el vidrio, asemejando la forma del edificio a la de un barco navegando en alta mar. En la planta baja se encontraba la sala de exposición, una sala de proyección con capacidad para 24 personas, una tienda de recuerdos y el restaurante del pabellón. 

Llegada del <<Kirenia II>> a la Expo '92
Con el lema "Chipre: El secreto mejor guardado de Europa", esta isla del Mediterráneo mostraba sus contenidos, que giraban en torno a la estrella del pabellón: una reproducción del "Kirenia II", un barco mercante del siglo IV a.C. utilizado en tiempos de Alejandro Magno. Así mismo, se complementaba con antigüedades chipriotas, iconos bizantinos y réplicas, como la puerta de una Tumba Real, que hacía de entrada al pabellón.

La actualidad de Chipre se recogía en el pabellón mediante una muestra de audiovisuales, tanto de aspectos geográficos y culturales como de la labor llevada a cabo para la supervivencia de las tortugas gigantes en sus costas.