

Sevilla, 1992. algo cruzaba el Guadalquivir de una orilla a otra y no, no era un barco, no era un puente (que también): un una serie de cabinas pendían de un hilo, cabinas climatizadas y con hilo musical que cruzaban el canal desde la primera estación situada en la Avenida de Torneo, pasando por la primera parada, situada en el Camino de los Descubrimientos, frente al pabellón de Marruecos, hasta llegar a la ultima estación, la situada junto al pabellón de México.
Estas tres estaciones daban cobertura a este sistema de transporte, el cual es imprescindible en cualquier expo que se precie, y que además fue el primero en tener aire acondicionado e ilo musical.
El telecabina comenzaría a funcionar en periodo de pruebas en 1991, colgando a 20 metros de altura en las partes más altas, cubriendo una distancia de 2 km. Esta distancia estaba dispuesta en diagonal, dando así una visión panorámica y de contemplación paisajistica de la muestra expositiva.










