viernes, diciembre 02, 2016

PABELLÓN DE CATALUÑA

Arquitecto: Pere Llimona y Xavier Ruiz



 El Pabellón de Cataluña se encontraba situado en el antiguo Paseo del Lago, entre los pabellones autonómicos del País Vasco y de Galicia.

Respecto a su arquitectura, el edificio estaba formado por tres triángulos no coincidentes, que daban paso a la luz natural a través de los espacios libres situados entre ellos, conformando un patio central rodeado de rampas que facilitaban a los visitantes el acceso a las salas expositivas, que se distribuían entre tres pisos y un semisótano. La estructura, metálica y desmontable, fue revestida de paneles de color gris pálido que, en algunos puntos de la fachada fueron taladrados para dejar pasar la luz.
Su aspecto, aún huyendo de lo convencional, fue sobrio y sencillo, alejando su fachada de cualquier alusión barroca, según lo concibieron sus creadores, los arquitectos Pere Llimona y Xavier Ruiz. En el exterior solo resaltaba el nombre de la región, representado por un mural de 60 metros cuadrados del artista catalán Antoni Tàpies, creador también del mural que se exponía en el Pabellón del COI.
El mural de Tàpies junto a la entrada
Entre sus contenidos destacaba una columna totémica situada en el centro del patio interior, que mostraba mediante audiovisuales, distintos aspectos de la región catalana como el turismo, el diseño y la arquitectura. En las distintas salas del pabellón se podían admirar distintas obras artísticas, desde tallas románicas o retablos góticos hasta las obras de artistas catalanes tan reconocidos como Dalí, Miró o el propio Tàpies. Además, se instaló una zona dedicada exclusivamente a los Juegos Olímpicos celebrados en Barcelona ese mismo año. La planta superior estaba reservada para el restaurante, el bar y un espacio dedicado para empresas.
Tras la clausura de la Muestra y desde 1993, el pabellón fue incluido en el programa de atracciones del parque temático 'Cartuja. El Parque de los Descubrimientos' con el nombre de "Parquelandia", donde los visitantes podían librar una batalla "virtual" en un escenario multidimensional con pistolas de infrarrojos controladas por un avanzado sistema informático.
Finalmente, el edificio fue demolido, como la mayoría de los pabellones autonómicos, en el año 1998 por la ampliación de los aparcamientos de Isla Mágica.