domingo, noviembre 20, 2016

PABELLÓN DE ALEMANIA

Arquitecto: Lippsimeier

Fuente: Álvaro Pinel
 El Pabellón de Alemania se encontraba en el cruce de las calles Leonardo Da Vinci e Isaac Newton, antiguo Camino de las Acacias y Avenida de Europa respectivamente durante la Expo '92, y entre los pabellones de Reino Unido y de la empresa Siemens.

Proyecto del Pabellón de la RDA - 1989
El pabellón, que fue ideado como un edificio "abierto", consistía en una gigantesca elipse suspendida a 22 metros de altura que proyectaba sombra sobre el recinto del pabellón, del tamaño de un campo de fútbol (90 x 45 metros). El Pabellón de la Alemania unida contaba con un gran foro semicircular y un edificio de exposiciones de apariencia plana y liviana, con una fachada de cristal, que hacía más presente la idea de edificio "abierto".

Este pabellón nació de la idea de las dos Alemanias divididas (República Democrática Alemana y República Federal Alemana) de convivir en un edificio común en la Expo '92 tras la Caída del Muro de Berlín en 1989. La decisión fue tomada en 1990, cuando ambas repúblicas tenían sendos proyectos para sus propios pabellones.

Finalmente, en marzo de 1990, la RFA y la RDA deciden unirse en un mismo pabellón, que tendría por lema "Visiones e impresiones", una muestra de la relación entre el hombre y la naturaleza con la técnica. El tema principal de los contenidos se englobaban en cuatro grupos:

a) Ciudad y vida urbana, con un trozo del histórico Muro de Berlín y la Puerta de Brandenburgo, a los que se suceden visiones de la ciudad del futuro, como viviendas, comercios y espacios verdes, entre otros, para representar los grandes cambios que estaba sufriendo Alemania en aquellos años.

b) Naturaleza y medio ambiente, con  un enorme árbol dentro de un hexaedro de cristal. Un símbolo de lo que la intervención del hombre supone para la naturaleza.

c) Descubrimientos e inventos, donde se podían admirar los descubrimientos de célebres científicos e inventores alemanes como Humboldt, Gutemberg, Kepler, o Einstein, a través de una representación de la biblioteca de Alexander Von Humboldt y un film de tres minutos de duración.

d) El sueño de volar, donde se mostraba una réplica parcial del célebre Zepelín LZ 127, que en su vuelo inaugural hizo escala en Sevilla. Además, distintas superficies de proyección mostraban al visitante distintas facetas de la historia de la aviación, como el vuelo sin motor, los hombres voladores o la escala del LZ 127 en nuestra ciudad, en el año 1929, coincidiendo con la Exposición Iberoamericana de ese año.

El pabellón durante su construcción

Finalmente, en el exterior, el visitante se encontraba con un gran tiovivo, donde aparecían figuras-marionetas de Don Juan, Don Quijote, Sancho, Simplicísimus, Madre Coraje, etc.

El pabellón, en un principio, tenía carácter permanente y, el propio comisario alemán, Hans Gerd, así como los creadores del edificio, defendieron la idea de que, a partir de 1993, albergara el Consulado General o el Insitituto Goethe. Finalmente, el edificio fue derribado y la parcela quedó libre hasta bien entrado los años 2000, cuando fue ocupada por los edificios que hay actualmente: la Agencia de Innovación y Desarrollo de Andalucía (IDEA) y el Campus Universitario CEADE.

Fragmento del Muro de Berlín en el pabellón alemán
Fuente: Álvaro Pinel



Fragmento del Muro de Berlín en Isla Mágica.
Tras la Muestra Universal, varios fragmentos del Muro de Berlín que se exponían en el pabellón fueron regaladas a Cartuja 93, que los instaló en el museo Memorias de la Expo ubicado en el Pabellón de la Rioja y, más tarde, en el parque temático Isla Mágica, que aún perdura; el otro, se cedió al municipio sevillano de Utrera, aunque su autenticidad está en duda desde hace varios años.

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