sábado, marzo 12, 2016

Espacios desconocidos: El Pabellón del Aceite

Fue uno de esos rincones de la Cartuja que no llamaban la atención, no tenía grandes espectáculos ni fuentes ornamentales o un diseño moderno que acaparara todas las miradas. Tampoco tenemos que confundirlo con su homónimo de la Exposición Iberoamericana de 1929, y es que, el Aceite de Oliva también tuvo su pequeño rincón en la Expo, concretamente, entre la Plaza Sony y la Puerta Itálica.

El Pabellón del Aceite de Oliva y la gastronomía mediterránea era una concesión comercial otorgada al sector olivarero (FOTO: Diario16)
Aunque no fue su nombre definitivo, el que fuera Pabellón del Aceite en la Expo'92 se convirtió en una de las últimas concesiones que se prestaron en el recinto de la Muestra Universal. Situado en un lateral de la Plaza Sony, entre la Puerta Norte y el Jumbotron y a orillas del tramo final del Canal de los Descubrimientos, fue uno de los espacios más desconocidos debido a su situación en el recinto, en el extremo norte de la Isla.

Aunque fuera "conocido" como Pabellón del Aceite y la gastronomía mediterránea, no llegó a ser tal, ya que se trataba de una concesión comercial muy similar al parque infantil que montó El Corte Inglés y se conocía comúnmente como "Pabellón del Corte Inglés". En este espacio se mostraban al público las bondades y excelencias de este producto por parte del sector olivarero europeo, cuyo proyecto encabezaban países como Francia, Italia, Portugal, Grecia y nuestro propio país, corriendo a cargo de la sociedad Promolive, un lobby creado por la Comisión de Agricultura de la CEE para la difusión y promoción del oro líquido.

La organizadora de Expo'92 dió la concesión en el verano de 1990, donde se permitía una construcción de 2.400 metros cuadrados entre la pantalla del Jumbotron y el Camino de los Descubrimientos: en tierra de nadie.

Los colores del Pabellón del Aceite (en el recuadro rojo) representaban los países miembros del lobby y sus ventanas eran de color verde oliva
En un principio, el que todavía se llamaba Pabellón del Aceite, buscó financiación en la Comunidad Europea, pero las exigencias de Europa pasaban por una ampliación del "pabellón" para acoger también los productos típicos de la dieta mediterránea, de la que el aceite es el producto estrella. Las negociaciones continuaron a lo largo de 1991 mientras distintos lobbies europeos competían por hacerse un hueco en este escaparate al mundo: quesos, vinos, lácteos... Todos querían una parte.

En cuanto al edificio en sí, el proyecto arquitectónico corrió a cargo de la empresa Getisa, que se embolsó 380 millones de pesetas en la construcción de este edificio de dos plantas, sin tener en cuenta otros cien millones de pesetas más para los contenidos expositivos del pabellón, que dispuso, además, de un restaurante de degustación y una terraza bar sobre la Plaza del Agua del Canal de los Descubrimientos.

Finalmente, el 23 de noviembre de 1992, se aprueban las bonificaciones fiscales para las obras de demolición del también conocido como Pabellón de Promolive.



FUENTES: Diario16 Andalucía: Crónica de la Expo'92
                    Hemeroteca del ABC de Sevilla

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