martes, enero 30, 2007

PABELLÓN DE LA CRUZ ROJA Y LA MEDIA LUNA ROJA

Arquitecto: Miguel Martínez Garrido



Este pabellón, construido en ladrillo y distribuido en tres plantas, se concibió de carácter permanente una vez terminase la Exposición Universal y se encontraba situado en la Avenida 5, hoy día calle Charles Darwin, entre los pabellones de China, de Papúa Nueva Guinea y de Sudáfrica, y frente al de Túnez y de Kuwait.

La Liga de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (llamada así en los países árabes) y el comité internacional de la Cruz Roja (CICR) crearon un pabellón donde se mostrara la labor humanitaria conjunta del movimiento de ambas asociaciones, además del acercamiento al visitante a las actividades que éstas realizaban. Así, su fachada en ladrillo visto y las estructuras en color rojo y blanco (colores de la asociación) representaban un edificio "que ha superado un cataclismo y aún sigue en pie".

Mediante impactantes imágenes audiovisuales, se acercaba al visitante a los desastres naturales, los conflictos bélicos y la labor del Movimiento Internacional de la Cruz Roja en todo el mundo. Ciento diez voluntarios de setenta países participaron en las actividades del pabellón, acompañando al visitante en su recorrido y relatando sus vivencias como voluntarios.

El pabellón en construcción - 1991
Mediante una rampa, desde la que se escuchaban los latidos de un corazón humano, se llega a la entrada del edificio, compuesta por dos salas de acogida. Siempre por rampas ascendentes, a oscuras, y con el sonido del latido del corazón, se accedía al interior. En la primera zona, una pequeña sala de proyección, se emitía una película de cuatro minutos, "Llamamiento a la solidaridad y a la paz". A continuación, la "Rampa de los desastres" mostraba imágenes de desastres naturales, así como guerras, campos de concentración o bombardeos. Seguidamente, por otro tramo de rampas se accede a una sala a oscuras donde el protagonista son las migraciones por razones económicas, de guerra o de persecuciones. Por último, y ya con luz natural, el visitante entraba en un anfiteatro donde, a través de diversas pantallas, se le informaba de la actuación del Movimiento Internacional de la Cruz Roja. Como complemento, el visitante podía acceder a una tienda de souvenirs, donde el dinero conseguido era donado para causas benéficas.
El pabellón en 1998

Pese a su poco flujo de visitantes, apenas 2.000 diarios, la prestigiosa revista "Time" lo catalogó como uno de los más interesantes de la Muestra Universal, 

Tras la clausura de la Expo '92, se pensó en darle varios usos al edificio, al igual que al Pabellón de Austria, citado anteriormente, incluyendo el proyecto de una sede de la Cruz Roja en pleno corazón de la Cartuja. 

Pero el sueño de ver otra vez con vida al pabellón cada vez se desvanecía más, y el edificio cada año que pasaba sin mantenimiento alguno, sufría las consecuencias de la desidia y la dejadez de algunos, siendo solo visitado en ocasiones por indigentes que pasaban allí en su interior las frías noches de invierno.

La Cruz Roja era la imagen ejemplo del abandono del patrimonio de Expo '92, un edificio vacío y casi en ruinas, un pabellón menos que acabó sus días a finales del año 2002.

A continuación les mostramos fotos del interior del edificio antes de su demolición, donde se podían encontrar en su interior algunos vestigios (Pósters de la Cruz Roja tirados por el suelo, la sala de proyecciones con su rollo de película...).




Fotos cedidas por Ángel Aramburu.